Estaba
sentada dos mesas más delante de Sabrina. Hacía dos semanas que no paraba de
pensar en ella aunque nunca habíamos hablado y tampoco estábamos dentro del
mismo grupo de amigos, pero empezaba a sentir algo extraño y no sabía que era.
Se da la vuelta para mirarla, está hablando con su mejor amigo Carlos, está
sonriendo, si no fuera porque todo el mundo sabe que le gustan las chicas diría
que está intentando ligar con él. Es una chica muy lista y buena, no es que sea
la más guapa de la clase, pero no está mal. ¿Pero que esta diciendo? TIENE NOVIO y además no la gustan las chicas… o sí.
Desde
hace un mes se siente un poco atraída por algunas personas de su mismo sexo,
nunca se había fijado pero desde que apareció ella no puede pensar en otra
cosa. Estaba en el otro instituto del barrio pero por algunos problemas tuvo
que cambiarse a mitad de curso al de ella, lo bueno es que la pusieron en la
misma clase que Carlos y no se sentía tan sola. Eran vecinos, vivían en la
calle paralela a la suya pero por la parte que está pegada al parque.
Suena
el timbre. Acaba de acabar la última clase del día y casi todos salen corriendo
de clase sin embargo a Marina la gusta esperar unos minutos para no toparse con el
tapón de gente que se forma a la salida.
Sale
de clase y se dirige hacia casa. Como todos los días Hugo la llama al móvil
para ver que tal le ha ido el día. Hoy esta en su mundo y apenas escucha lo
que la cuenta, cree que ha dicho algo de no sé qué intercambio o algo parecido.
No se merece esto de mí, piensa, lo sé, llevamos poco tiempo saliendo pero siento
que ya no es como antes, esto nunca la había pasado, pero es que no sale lo que la pasa, Sabrina no sale de su cabeza y ni siquiera sabe que existe.
- Cariño ¿estás bien?
- Si un poco cansada – responde con una sonrisa un poco forzada – voy a comer y me echo un poco la siesta.
- Vale – responde él entristecido
La conoce y sabe que si en algún momento tiene que contar algo lo hará, nunca hay
que presionarla porque es peor. Nadie sabe de esto que está empezando a sentir
ahora, pero tampoco la preocupa.
- Luego hablamos ¿vale? Que voy a
calentar la comida.
- Adiós un beso
- Un beso
En ese momento llaman a
la puerta, Marina extrañada se acerca a la entrada y mira por la mirilla. ¿Carlos?
Abre la puerta y se pone enfrente del chico, éste con una sonrisa en la cara la
saluda y la da dos besos. Marina sigue sin saber de qué va todo aquello, apenas
habían cruzado palabra, tan solo en los ejercicios de grupo en clase y poco
más, y ahora estaba ahí enfrente de su puerta. Cualquiera diría que es su amor
imposible. Ese pensamiento la hace sonreír. En ese momento acerca su mano a la
de ella y deposita un papel doblado. La vuelve a sonreír, se gira y se va.
Marina atónita entra en casa cerrando la puerta a su paso, desdobla el papel y
comienza a leer:
Lo que le faltaba ya a Marina, a falta de follones uno mas para la lista. Ahora le pica la curiosidad, ¿quien sera?
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