Era 11 de
agosto del 2010, había quedado con mi mejor amiga para ir a la piscina. Como
casi todos los miércoles de agosto. Aunque esta vez, no iba a ser como todas.
Esta vez había invitado a dos amigos suyos con nosotras. Uno de ellos eras tú.
Llegasteis a mi casa. Ya estaba preparada, cogí mi mochila y Salí por la puerta
principal. De camino a la piscina, no había mucha comunicación entre los
cuatro. Por fin llegamos, mi amiga y yo nos fuimos al vestuario femenino
mientras ellos se iban al masculino. Al cabo de cinco minutos mi amiga y yo
salimos, y nos dirigimos al lugar donde nos íbamos a colocar. Estire mi toalla
sobre el césped y me tumbe encima. Al cabo de un rato llegasteis vosotros. No
podía parar de mirarte pero algo me decía que ese día me marcaria mi vida.
Después de bañarnos unas cuantas veces, mi amiga y yo, decidimos salirnos del
agua para ir al baño. Aproveche ese momento para decirla lo que sentía por Rubén.
Ella me dijo que a ella también le gustaba, pero que había visto que se fijaba
en mi y que saliera con él. Yo no lo vi tan claro y la dije que al estar las
dos por él, yo no iba a hacer nada. Salimos del vestuario y nos dirigimos a la
piscina. Estaban sentados en el borde de la piscina hablando. Nos sentamos al
lado de ellos. Oscar le dijo a mi amiga que si se podían ir a otro lado de la
piscina para hablar, aunque solo era una escusa para dejarme a solas con Rubén.
Empezamos a hablar, y me comento que yo le gustaba desde el primer momento en
que me vio. Empecé a ponerme nerviosa. No paraba de pensar lo que había estado
hablando con mi amiga en los vestuarios hace unos minutos y lo que me estaba
diciendo él ahora. Al cabo de un rato, nos salimos todos del agua y empezamos a
secarnos, ya que pronto cerrarían la piscina. Cuando ya quedaban unos 5 minutos
antes de que cerraran. Fuimos a los vestuarios a vestirnos. Allí mi amiga me
dijo que debía salir con él, que a ella no le importaba. Yo no estaba segura
del todo, algo dentro de mi me decía que pasaría algo malo. Aun así mi amiga no
se dio por vencida y a la salida de los vestuarios, les pregunto si querían ir
a un parque a charlar un rato más. Ellos aceptaron y nos fuimos al parque de
los bomberos. Nos sentamos en un banco, y empezamos a hablar. Al cabo de un
rato se formo mucha presión en ese banco y mi amiga decidió llevarse a Oscar a
otro banco para que Rubén y yo hablásemos. El miedo me recorría por todo el
cuerpo, pero no había vuelta atrás. Estaba en ese banco al lado de él.
Mirándolo fijamente mientras él estaba apoyado sobre sus rodillas mirando al
suelo. De repente algo rompió el silencio. Su voz. Me pregunto qué pasaba, que
me rondaba por la cabeza. Pero como siempre que me pongo nerviosa, no puedo
hablar. Se incorpora y me mira a los ojos. Tengo ganas de llorar. Empezamos a
hablar hasta que me dice:
- – ¿Me quieres?
Respondí al
instante a pesar de mis nervios.
- – Claro que te quiero
Ya estaba un
poco más relajada. Sentía que me había quitado un peso de encima. Hasta que de
repente, volvió a hablar. Me dijo una frase que siempre quedaría en mi cabeza.
Con todos los detalles, con esa voz que me había enamorado. “Entonces, ¿Por qué
no me quieres dar un beso?”. Me miro fijamente con esos ojos verdes y le respondí:
– Si
que quiero
En ese
instante se acercó a mí y me besó. Empecé a sentir de todo en mi interior.
Mariposas volando, una montaña rusa y un corazón que no podía ir mas allá de lo
que estaba pasando. Era mi primer beso, y no quería que acabase nunca. Ese día
empezamos a salir. Viví muchas cosas con él. Y un mes después, en las fiestas
de mi pueblo, le deje. Hoy 23 de marzo del 2012, me sigo preguntando por que lo
hice. Cada vez que pienso en él, o leo algo parecido a nuestra historia. Lloro.
Sé que algún día de mi vida lo conseguiré superar, pero hasta que llegue… “en
mi mundo lloverá y no habrá nubes”
Mnon