sábado, 12 de enero de 2013

X-5-12


Una tarde de Mayo en la glorieta de Cádiz, Madrid, andaba ,una chica, por la calle acercándose cada vez más a la tercera parada de autobús que tenia que coger todos los días para volver a casa.
Ya se iba acostumbrando a levantarse temprano para ir a San Martín De La Vega a hacer las prácticas de su curso de electricidad, pero lo que no le gustaba mucho era tener que esperar a los tres autobuses que tenía que coger, aunque eso iba a cambiar.
Ya se ha puesto el semáforo en verde, Marta comienza a andar mirando al suelo, levanta los ojos un segundo para mirar a la parada del autobús que tenía que coger pero el autobús no estaba, seguidamente mira hacia la derecha, por donde tiene que llegar, pero tampoco está. No quiere esperar, está agotada y lo único que quiere hacer es llegar a casa comer y tumbarse un rato. Al llegar a la parada mira el marcador donde pone los minutos que falta para que llegue su autobús, ocho minutos, Marta se desespera por dentro y se sienta en el banco. Mientras piensa en sus cosas, se acerca un chico a la parada cargado con bolsas del Mercadona, se sienta a su lado y mira el marcador. Marta al sentir el roce de sus piernas levanta la cabeza y lo mira, el baja la vista y la ve, se sonríen y acto seguido ella vuelve a bajar la vista sin quitar la sonrisa de su rostro. Marta piensa que ojala se suban en el mismo autobús, `parece interesante, le gustaría conocerle. Pasado un minuto se acerca un autobús, Marta levanta la vista, no es el suyo pero hay otro detrás, no ve el número, gira sus ojos que se fijan en el marcador, también lo hacen los del chico. Es el 6 piensa Marta que sigue un poco cansada, pero nota que el chico que tiene a su lado se levanta y se pone a la cola para subir al segundo autobús  Marta lo sigue con los ojos hasta que él se pone enfrente de la puerta de atrás, justo enfrente de ella, suelta las bolsas y la mira, ninguno de los dos quita la mirada esta vez, la sonríe, le sonríe, algún guiño se escapa y arranca el autobús  Marta se ha llenado de energía, esto es lo que le faltaba para seguir de pie. Al rato llega su autobús, y en todo el recorrido no para de pensar en él. Piensa que se ha subido en el autobús 6 y en su cabeza hace el recorrido del autobús  tampoco se ha tenido que bajar en una parada alejana a en la que se han visto ya que se ha puesto en la puerta. Está esperanzada, eufórica, en este momento no hay nadie que la pare, no puede parar de sonreír, quiere que llegue mañana para volver a verle.
Nadie le quita la sonrisa de la cara durante la mañana siguiente, pero al llegar a la parada no estaba, ni loa siguientes días de la semana. Una tarde se quedo pensando, seguro que lo que pasó ese día seria una de esas veces que te encuentras con alguien y ya no lo vuelves a ver, solo te hace feliz en el momento que pasa y como mucho tres o cuatro días más, aunque a ella la duró dos semanas. Pasadas éstas, todo volvió a la normalidad, dos autobuses de ida y tres de vuelta.

CONTINUARA...