lunes, 21 de julio de 2014

Cúmulo de cosas 7

Llevaban un rato andando. Después de explicarle lo de las cartas a Hugo, recibió un mensaje de su madre preguntándola que donde estaba y que iba a empezar a hacer la comida, entonces es cuando Marina se acordó y le dijo a Hugo lo del novio de su madre, éste respondió que si no la importaba, él podría ir a comer a su casa y estarían en igualdad de condiciones más o menos. A Marina la gustó la idea, y a eso iban, estaba llegando a su casa. Saca las llaves del bolsillo, abre la puerta y:
  • ¡Hola mamá, ya estoy en casa!
Deja las llaves en un platito que hay en la entrada y entra en la cocina.

  • Hola, ¿Qué hay de comer? ¡Qué bien huele! - dice con energía.
  • Macarrones a la boloñesa
  • ¡Vale!, por cierto... - hace una pausa - Hugo se va a quedar a comer 
  • ¿si? ¿y eso? - pregunta que no había planeado esa visita.

Marina piensa un segundo y dice:

  • No le gustan as espinacas

Y sin darle tiempo a su madre a que responda, sale de la cocina sonriendo y entra en el salón. Mira al sofá y saluda a Carlos, que la saluda con una sonrisa y vuelve a mirar a la pantalla. Está viendo la ruleta de la suerte. Marina mira a Hugo y le hace señas para subir a la habitación, ella sube delante de él y al entrar se da cuenta de que no ha recogido esta mañana. Se acerca a la cama, recoge la sabana del suelo y la estira encima de la cama, coloca la almohada y seguidamente se dirige al montón de ropa que se estuvo probando ayer y lo mete en el armario, mientras tanto, Hugo la mira desde la silla del escritorio, se ríe, le parece divertida, se mueve muy elegantemente para lo "de barrio" que es, como dice ella. Piensa entonces en lo que le dijo antes sobre las cartas, ¿Y si al final se acaban conociendo tanto y... se empiezan a gustar? ¿Se lo diría ella? Entonces se da cuenta de que no hay mucha confianza entre ellos, pero va a intentar cambiarlo, no quiere ser algo pasajero.

  • ¡A comer! - se oye desde el otro lado de la puerta, es cuando Marina y Hugo se miran sin decir nada y se dirigen a la puerta, "Empieza el show" piensa Marina, que ya se imagina como va a ser la comida

Una hora más tarde, Marina se sube sola a su cuarto mientras los demás terminan de recoger la mesa. Se acerca a su escritorio y mientras se sienta en la silla, coge un papel y un boli:

En ese momento alguien llama a la puerta y entra, es Hugo.

  • ¿Te apetece hablar de lo de hace un rato?

Marina se queda quieta sin creerse lo que acaba de oir.

  • Cierra la puerta y siéntate - responde

Hugo hace lo que ella a dicho y espera a que ella hable, cosa que no tarda mucho en suceder. Durante 10 minutos termina de desahogarse sin saber que pasará mas tarde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario