domingo, 25 de octubre de 2015

Después de tanto tiempo

Subiste al autobus y andaste hasta alcanzar la puerta de atrás donde levantaste la mirada y me viste sentada casi al final del autobus con mi actual novio. frenaste en seco, pensaste y te diste la vuelta para sentarte en la zona de alante. Por un momento me olvide de ti hasta que llegamos a la parada anterior a la que nos solíamos bajar cuando íbamos a casa. Te levantaste de tu asiento y me miraste mientras te acercabas a la puerta pero no te bajaste, me quitaste la mirada y que quedaste ahí quieto mientras el autobús arrancaba de nuevo poniéndose en marcha hasta nuestra parada. Me levanté de mi asiento seguida por mi pareja y me puse a tu lado. Giraste la cabeza y me miraste por un segundo. Si, te vi por el rabillo del ojo, giraste la cabeza para mirar la dirección del bus y te miré. No tarde mucho en volver a mirar al frente para darme cuenta de que llegamos a la parada. Para mi sorpresa te echaste hacia atrás dejando ponerse delante a la demás gente que iba a salir. Pensé que te quedarías en el autobús, pero cuando me bajé gire mi cabeza para ver si mi novio me seguía y te vi bajar mientras me mirabas. Cogiste un ritmo rápido y me adelantaste para girar en la primera calle y perderte de mi vista.

domingo, 8 de febrero de 2015

Voy a llamarte

Te echo de menos. No paro de pensar que estas aquí conmigo, a mi lado. No puedo dejar  de recordar los momentos en los que estabas a mi lado. Vuelve junto a mi. Ya no puedo mas. Creo que me estoy enamorando.
Recuerdo cuando tus labios sabían a piruleta, cuando tus brazos recorrían mi cuerpo.
Te necesito aquí. No lo soporto mas, tengo que escuchar tu voz, tu respiración. 
Voy a llamarte. 

Un juego de niños

Estábamos en las escaleras de tu piso, hablando de cosas que nos pasaban por la cabeza y riéndonos, pasaban los minutos al igual que la gente por la escalera para entrar en sus casas. Estábamos muy cerca y la conversación cada vez estaba más caliente. Tú y yo cada vez más cerca y yo sin parar de hablar. Me empezaste a dar besos en la mejilla porque si y me robaste un pico de mi boca. Querías mas, aunque me decías que era para callarme, entonces vi tu chicle y en un segundo lo quería, así que intente conseguirlo hasta que no hubo otra forma que juntar nuestras bocas, pero no lo encontraba dentro de ella y tú me chinchabas enseñándomelo con la lengua. Llego un momento en el que me olvide del chicle ahora solo quería el calor de tus labios y me lo regalaste. Entre beso y beso hablábamos y decíamos cosas que no llegaban a ser promesas de futuro, regalos de cumpleaños. El ambiente se caldeaba al igual que nuestros cuerpos, en ese momento ya no eran solo nuestros labios los que estaban desatados, nuestras manos se habían unido a la fiesta.