martes, 29 de julio de 2014

Cúmulo de cosas 8

Tras hablar con Marina se quedaron dormidos en su cama, ella sigue dormida, pero él se ha despertado hace un rato. Son las 17:00 de la tarde cuando Marina por fin se despierta, Hugo está a su lado con una sonrisa, la da las buenas tardes y un beso, la dice que su madre se tubo que ir y él también tiene que hacer cosas en su casa. Ella se queda pensando y le responde que no pasa nada, al fin y al cabo tiene que ir a entregar la carta y así se despeja un poco.
Se despiden y cada uno coge su camino, se siente bien, hoy ha notado algo diferente entre ella y Hugo, más complicidad, misterios, secretos sacados a la luz. ¿Lo habrá sentido el también?.
Vuelve a llegar al lugar de encuentro, ¿y si le pone un nombre? seria divertido, mmm bueno ahora no se sabe como ponerle pero ya se le irá ocurriendo. Deja la carta escondida entre unas hojas y después de alejarse un poco se tumba en el cesped, cierra los ojos y al cabo de un rato...

  • ¿Marina? - escucha

¿La han llamado? Abre los ojos para cerciorarse de que la llaman a ella. Al abrirlos se encuentra con una chica no muy alta, rubia y con los ojos verdes.

  • ¿Sabrina? - dice sorprendida mientras se sienta
  • ah, ¿Sabes como me llamo? - pregunta con una sonrisa en la cara
  • em si, creía que no te habías fijado en mi - sigue sin creerse que Sabrina se halla fijado en ella
  • Vienes a mi clase, además Carlos me habló de ti el otro día
Marina sigue sin salir de su asombro, ve como Sabrina se sienta a su lado y sigue hablando, parece contenta y feliz. Está un poco más guapa que el viernes, y eso que no va maquillada. Tiene recogido los laterales del pelo con una goma atrás. Va respondiendo a las preguntas que va formulando y alguna vez dice algo mas, pero está embobada. Cada vez va hablando más. Al cabo de un rato están andando por el parque, siguen hablando:

  • Sé que pronto vamos a tener que hacer un trabajo por parejas, en este instituto van un poco más atrasados que en el que iba yo, pero hacen lo mismo - hace una pausa - ¿Te apetece ser mi pareja?
  • Emm, claro - responde, no sabe si esa pregunta ha ido con segundas
  • Tranquila - dice Sabrina con una sonrisa - Sé que todos sabéis que soy lesbiana, pero no se porqué tu no me vas a judgar, por eso sé que vamos a ser grandes amigas. Nunca he tenido una mejor amiga.

Se dirigen a casa de Marina, ya es tarde y seguramente tenga que hacerse la cena. Se lo ha pasado mejor de lo que esperaba. Llegan a casa y cuando Marina está abriendo la puerta, Sabrina la avisa que tiene una carta pillada con el cierre del buzón. Ésta se extraña, ¿tan pronto ha respondido?, entonces se da cuenta de que ya han pasado 4 horas aproximadamente desde que dejó la carta, la coge y antes de entrar se despide de Sabrina con dos besos y un intercambio de números de teléfono. La verdad es que no se esperaba ese encuentro y como siempre su madre no está en casa, pero nada mas pensar en eso, aparece por la puerta.

  • ¿Qué tal la tarde? - pregunta Lidia
  • Bien mama - se queda callada pero... - ¿va a venir Carlos a vivir con nosotras? - lo soltó
  • ¿Quieres que hagamos las dos la cena y lo hablamos? 
  • Vale pero tengo que ir un momento a mi cuarto.

Marina se da la vuelta y sube a la habitación, al entrar se tira en la cama y empieza a leer la carta:

Marina se queda pensando, tiene razón, se desahogó sin pensar que no tenía ni idea de la historia, antes de irse a dormir le escribirá sobre lo que hable con su madre. Es el momento de poner las cartas sobre la mesa, de aclarar las cosas, de sentarse a hablarlo y escucharse, de contarla todo lo que ha estado guardando durante tanto tiempo y ver lo que ella la cuenta.