De repente, sin que yo lo esperaba y sacándome de mi mente, rozaste mi mano muy despacio entrelazándola con la tuya. Mi corazón empezó a latir rápida y fuerte mente, empezaron a pasarme muchas cosas por la cabeza. no entendía que me pasaba, apenas te había conocido ayer cuando me cogiste en el aire en el momento que me resbalé con esa hoja resbaladiza bajo la lluvia.
Giré mi cabeza para mirarte la cara, pero tu ya no me mirabas. Me fijé en tus ojos, ese color verde manzana parecían estar dubitativos o reflexionando sobre algo; tu boca también me llamó la atención, te estabas mordiendo el labio inferior. Estabas nervioso y yo también empezaba a estarlo. En ese instante giraste la cabeza y me miraste, mis ojos se alzaron hasta encontrarse con los tuyos. Se mezclaron intensamente como si quisieran hacer un postre de manzana con chocolate.
Éso hizo que fuéramos disminuyendo nuestro paso hasta que nuestros pies se quedaron completamente quietos. Entonces te giraste, quedándote enfrente de mi, me soltaste la mano y me agarraste la cintura.
Te acercaste lentamente a mi hasta que estuvimos pegados. En ese momento alcé las manos alrededor de tu cuello y las entrelacé por detrás. Me fijé en tus ojos, habían cambiado, ahora tenían un brillo especial como la luz del sol al amanecer o el simple brillo de un diamante.
Me decidí a hablar, abrí la boca pero en ese momento me di cuenta que no sabía que decir y la volví a cerrar. Entonces te reíste y me dijiste :
- ¿ves? me encanta como me haces reír. Contigo me siento tranquilo y seguro.
Al terminar esas palabras, mi corazón empezó a latir tan deprisa que me entró vergüenza por si tu lo oías, te empezaste a acercar, nuestros labios cada vez mas cerca podía sentir el calor de tu respiración en mi rostro, y notaba que tu corazón cada vez iba más deprisa. Creía que nuestros labios llegarían a rozarse, pero no llegó a ocurrir, se quedaron a dos centímetros de los míos, como si me estuvieras diciendo que si yo quería besarte me acercara. Quería sentir tus labios junto a los míos y por eso acabé con esos dos centímetros que me estaban volviendo loca.
Desenlacé mis manos y te agarre la cara, estaba sintiendo todo lo que no había sentido en mi vida. No quería que ése momento acabara, no me quería separar de ti, pero me di cuenta de que apenas te conocía, aunque no era lo importante, sino que en unas cuantas horas me iría a Madrid y no sabía si te volvería a ver.
Al pensar eso me quedé paralizada y separaste la cara lo suficiente para mirarme a los ojos, te extrañaste y me preguntaste si me sucedía algo. Te miré a los ojos y respondí:
- Me has hecho sentir lo que nadie había hecho nunca y me encantaría no separarme de ti en mucho tiempo, pero me tengo que ir, si sigo a tu lado me dolerá más irme a Madrid.
En ese mismo instante me deshice de tus manos y empecé a andar ligeramente. Solo oía mis pasos, así que imaginé que no te habías movido, aunque tampoco pensaba darme la vuelta para comprobarlo.
Intenté relajar a mi corazón, ya que latía tan deprisa que pensaba que se me saldría del pecho en cualquier momento.
Justo cuando estaba pensando en eso, algo me agarró la mano, que me hizo parar y girarme en un solo segundo, me miraste a los ojos y me dijiste: TE QUIERO
Mnon



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