sábado, 20 de abril de 2013

Cúmulo de cosas 2

Aquí os dejo la segunda parte de "Cúmulo de cosas" espero que os guste. besitos.


Después de comer se echó una siesta, al despertar, sabe que soñó algo pero no se acuerda de que, tan solo a una persona sin identidad. Tiene deberes pero no le apetece nada hacerlos, tiene la cabeza echa un lio y el corazón en un puño. Por un lado está Hugo, que cada vez está más convencida de que su relación no tiene magia; por otro lado está Sabrina, que no sabe si siente algo por ella o tan solo la parece algo interesante; y por último la carta de esta mañana, no se imagina quien puede ser pero le gusta la idea que se le ha ocurrido, tan solo la queda esperar a recibir otra carta.
Se levanta de la cama y se va al salón, son las cinco y cuarto de la tarde, es viernes y aún no tiene planes para hoy. Se empieza a deprimir la apetece salir pero no sabe a dónde. ¿Y si llama a Hugo y se van a dar una vuelta? No, no puede, ayer la dijo que tenía que hacer unos recados que le había pedido su madre ya que ella los viernes salía más tarde de trabajar.
Pues no se va a quedar en casa eso lo tiene claro, por lo menos va a salir a darse una vuelta para desperezarse y ya si no encuentra nada que hacer volverá a casa a hacer los deberes. Se pone unas deportivas y sale de casa cogiendo el móvil con una mano y la cartera y las llaves con la otra. Cierra la puerta con llave y cuando se gira se encuentra a otro chico enfrente suya. No sabe cómo se llama pero sí que lo ha visto por el instituto. Se acerca hasta ella y con una sonrisa extiende la mano donde hay otro papelito doblado. Marina lo coge y le mira, éste le guiña un ojo y se marcha. La siguiente nota, no sabe que locuras habrá en ella escritas pero no va a leerlas ahora quiere despejarse. Se guarda la nota en el bolsillo trasero del pantalón y se dirige al parque. Hace un buen día, ni mucho calor, ni frío genial para tumbarse en el césped a escuchar música, decide hacer eso. Se va acercando al parque y busca un trozo de césped libre para tumbarse, encuentra uno al lado de un árbol no muy grande, pero suficiente para dar un poco de sombra. Se acerca al árbol y saca el papelito del bolsillo, se sienta en el suelo y lo desdobla:


Bueno por lo menos ahora puede averiguar un poco más de la otra persona, este tema está haciendo que se olvide de muchas cosas como de los deberes o de cualquier otra cosa. Pero es que tiene muchísima curiosidad. ¿Y si escribe ella algo e intenta averiguar quién es? A lo mejor si escribe una carta y se esconde en algún lugar cerca del sitio podría ver quién es, sería una buena idea, el problema es que si la ven no irán a recogerla. Necesita ayuda de alguien, pero ¿A quien puede pedirle ayuda para hacer esta locura?
Marina se tumba en el césped y se pone a pensar. Transcurren los minutos y ella sigue pensando, hasta que de repente la empieza a sonar el móvil que la saca de sus pensamientos. Se sienta rápidamente del susto y coge su móvil. Es un whatsApp de su madre. Antes de abrirlo se plantea la idea de pedirle a ella que la ayudara. Abre la ventana del WhatsApp y escribe:
  •  Hola J sé que te va a sonar raro pero necesito tu ayuda para averiguar una cosa. Si puedes mañana nos vamos al parque y te explico todo allí. ¿Quieres?

Lo vuelve a leer y lo envía, pero el que lo recibe es Hugo. Se la ha olvidado ponerle algo.
  •  Un besito guapísimo.

Así está mejor. Abre la ventana de su  madre y lee lo que ha recibido apenas dos minutos.
  • Esta noche voy a llegar un poco tarde a casa. Tienes canelones en la nevera, calientalos. Un besito guapetona.

Bien, esta noche tendrá la casa para ella sola. Desde que su madre se ha echado novio, apenas pasa tiempo en casa. ¿Y si llama a Hugo para que valla y empieza hoy con su plan? 

Me gustaría seguir sabiendo vuestra opinión y si queréis que siga escribiéndolo. un besito y gracias a todos.

jueves, 18 de abril de 2013

Cumulo de cosas


Estaba sentada dos mesas más delante de Sabrina. Hacía dos semanas que no paraba de pensar en ella aunque nunca habíamos hablado y tampoco estábamos dentro del mismo grupo de amigos, pero empezaba a sentir algo extraño y no sabía que era.
Se da la vuelta para mirarla, está hablando con su mejor amigo Carlos, está sonriendo, si no fuera porque todo el mundo sabe que le gustan las chicas diría que está intentando ligar con él. Es una chica muy lista y buena, no es que sea la más guapa de la clase, pero no está mal. ¿Pero que esta diciendo? TIENE NOVIO y además no la gustan las chicas… o sí.
Desde hace un mes se siente un poco atraída por algunas personas de su mismo sexo, nunca se había fijado pero desde que apareció ella no puede pensar en otra cosa. Estaba en el otro instituto del barrio pero por algunos problemas tuvo que cambiarse a mitad de curso al de ella, lo bueno es que la pusieron en la misma clase que Carlos y no se sentía tan sola. Eran vecinos, vivían en la calle paralela a la suya pero por la parte que está pegada al parque.
Suena el timbre. Acaba de acabar la última clase del día y casi todos salen corriendo de clase sin embargo a Marina la gusta esperar unos minutos para no toparse con el tapón de gente que se forma a la salida.
Sale de clase y se dirige hacia casa. Como todos los días Hugo la llama al móvil para ver que tal le ha ido el día. Hoy esta en su mundo y apenas escucha lo que la cuenta, cree que ha dicho algo de no sé qué intercambio o algo parecido. No se merece esto de mí, piensa, lo sé, llevamos poco tiempo saliendo pero siento que ya no es como antes, esto nunca la había pasado, pero es que no sale lo que la pasa, Sabrina no sale de su cabeza y ni siquiera sabe que existe.
-        Cariño ¿estás bien?
-        Si un poco cansada – responde con una sonrisa un poco forzada – voy a comer y me echo un poco la siesta.
-        Vale – responde él entristecido
La conoce y sabe que si en algún momento tiene que contar algo lo hará, nunca hay que presionarla porque es peor. Nadie sabe de esto que está empezando a sentir ahora, pero tampoco la preocupa.
-        Luego hablamos ¿vale? Que voy a calentar la comida.
-        Adiós un beso
-        Un beso
En ese momento llaman a la puerta, Marina extrañada se acerca a la entrada y mira por la mirilla. ¿Carlos? Abre la puerta y se pone enfrente del chico, éste con una sonrisa en la cara la saluda y la da dos besos. Marina sigue sin saber de qué va todo aquello, apenas habían cruzado palabra, tan solo en los ejercicios de grupo en clase y poco más, y ahora estaba ahí enfrente de su puerta. Cualquiera diría que es su amor imposible. Ese pensamiento la hace sonreír. En ese momento acerca su mano a la de ella y deposita un papel doblado. La vuelve a sonreír, se gira y se va. Marina atónita entra en casa cerrando la puerta a su paso, desdobla el papel y comienza a leer:

Lo que le faltaba ya a Marina, a falta de follones uno mas para la lista. Ahora le pica la curiosidad, ¿quien sera?


Si te ha gustado lo que has leído y quieres que siga dímelo, sino te ha gustado o piensas otra cosa también dímelo :D estaré encantada de saber vuestras opiniones.
mi twitter es @ainaram. Besitos